Las conservas de Caballa y Melva elaboradas bajo el Reglamento del Consejo Regulador son sometidas a los procesos de descabezado y eviscerado del producto y lavado hasta la adecuada eliminación del sangre y el mucus. El cocido se efectúa introduciendo el pescado en una disolución de sal en agua potable en ebullición. A continuación se realiza el pelado del pescado que lleva a cabo de forma manual, lo que tiene una especial importancia dentro del proceso de elaboración del producto, ya que al no utilizar productos químicos, permite al pescado mantener sus características naturales y conseguir un producto de óptima calidad y seguridad alimentaria.

Una vez obtenidos los filetes de pescado, limpios de piel y de espinas, se envasan manualmente en recipientes metálicos o de cristal añadiendo el aceite de oliva o girasol y cerrando herméticamente los envases que posteriormente son esterilizados mediante un tratamiento térmico suficiente para destruir cualquier microorganismo.

Las técnicas artesanales utilizadas en la elaboración, garantizan que el pescado conserva todas sus propiedades naturales que evidentemente, en una manipulación manual, no pueden ser alteradas. Los veedores del Consejo Regulador garantizan por medio de sus inspecciones periódicas que los procesos responden a las exigencias del Reglamento y que éste se cumple en su totalidad, tal como lo demuestra los registros que se forma habitual se elaboran y que son a su vez supervisados por la Consejería de Agricultura y Pesca.

EL CONSEJO REGULADOR GARANTIZA UN PRODUCTO NATURAL ELABORADO POR TÉCNICAS TOTALMENTE ARTESANALES