La entrada de España en la CE unida a la ampliación de los caladeros de Marruecos y a la situación de la pesca en general, forzosamente tenía que influir en el sector de la conserva y así sucedió, las pequeñas y medianas empresas cuyos procesos artesanales les obligaban a emplear mucha mano de obra, se vieron muy afectadas, pero al mismo tiempo las excelentes características de sus productos, con una elaboración totalmente artesanal y sin utilizar ningún tipo de conservante ni otros productos químicos, no se podía peder y por ello, en el año 1997, un grupo de fabricantes de conservas de Caballa y de Melva de las provincias de Cádiz y Huelva que utilizaban estas técnicas artesanales para elaborar sus conserva, constituyeron con la ayuda y el apoyo de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, la Asociación de Fabricantes de Conservas “Andaluces Artesanos de la Mar”. Este fue el primer paso, ya que lo que se buscaba era llegar a una Indicación Geográfica Protegida (Denominación específica como se conoce en España), que reconociera los aspectos diferenciales y de excelencia que tienen estos productos.

Con el esfuerzo de todos y el apoyo de la Administración Andaluza, el día 16 de Julio de 2003 se culminaban los anhelos de estos empresarios que habían creído profundamente en la calidad de sus productos y en la bondad y fiabilidad de sus procesos artesanales, ya que el Ministerio de Agricultura y Pesca, le otorga la Acreditación Provisional Transitoria, que le permite actuar como Consejo Regulador hasta el Registro Comunitario como Indicación Geográfica Protegida, lo que se produce el 7 de Abril de 2009. Las condiciones que las conservas de Caballa y Melva amparadas por el Consejo Regulador de las Indicaciones Geográficas Protegidas Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía deben cumplir, están definidas en el Reglamento, que ha recibido la aceptación de las Administraciones Central, Autonómica y de las Autoridades Comunitarias, que como antes hemos indicado le han otorgado el Registro Comunitario, reconociendo la calidad de las conservas de Caballa y Melva y la seguridad de los procesos artesanos utilizados y que de forma continua son controlados por el Consejo Regulador. Como antes hemos indicado el Reglamento define las características de las materias primas las especies utilizadas, los procesos de elaboración, la necesidad de estos se realicen en su totalidad en empresas ubicadas en la Comunidad Autónoma de Andalucía, la prohibición de utilizar productos químicos y/o conservantes en cualquier fase de su proceso de elaboración y la utilización únicamente de aceite de oliva o girasol, como líquido de cobertura.

EL CONSEJO REGULADOR GARANTIZA UN PRODUCTO NATURAL, ELABORADO POR TÉCNICAS TOTALMENTE ARTESANALES Y SIN LA UTLIZACIÓN DE CONSERVANTES NI NINGÚN OTRO PRODUCTO QUÍMICO.